Lead from the Shrine…

Hello, we are Gina and Ricardo (Ric) Vega and we live in Austin. We became involved with Schoenstatt in 2014 after meeting Fr. Hector at our St. Paul Parish. He informed us he was a Schoenstatt Father.  I told him that as a young professional woman I had been involved with the movement with Sr. Bridget and Sr. Christa Marie. He invited us to the dedication of the Shrine which we attended with great anticipation of what the Blessed Mother was asking of us.  After being caregivers for Ric’s dad in Corpus Christi and my mother here in Austin, Ric and I lost both of them during the same week in 2012. Both of us started to quietly discern where God needed us next.

For several years, we made pilgrimages to churches in and out of the country. In August 2016, we were invited to attend a Schoenstatt “Forta,”, a couples retreat in Lamar. We were so excited and we felt that the Blessed Mother was calling us. The retreat was intense and very personal. Was this what we were looking for? Yes, it was just what we needed. Since we had no children because we married late in life, we felt somewhat lost. We had never before lived alone in our home as a couple… Remember, we were caregivers before and after getting married. The retreat opened up places in our souls and hearts that we had not felt before as a couple. It was intimate, yet welcoming and fun. We met many wonderful couples of varying ages who gave heartfelt testimonies. We instantly felt the love that only a Mother could give. Our Schoenstatt life would not be what it is today if the couple sitting in front of us, David and Pita Sanchez, had not opened their hearts to us. We knew at this moment that all of this was our Blessed Mother enveloping us and rewarding our caregiving days with this supernatural retreat! What a gift!

At this juncture, we knew we wanted to learn more about the movement and share this love that was shown to us. One way to do that was by becoming shrine guardians. Being guardians gave us opportunities to be involved with various activities. Soon after, we also started to attend the Couples Time Out, monthly day retreats dedicated to marriages.

By early 2017, we had already embraced our encounter with our Blessed Mother and we knew we were in the movement forever. We started our Couples Group in February at our St. Paul Parish. In June, we were both commissioned as MTA missionaries and shared our MTA with our families and with patients during visits to the nursing homes. By September, we knew we were ready to offer ourselves completely to our Blessed Mother through the Covenant of Love. The Sanchez’ graciously accepted our request for help to learn about it.

A year later, in June 2018, the Sanchez’ led a pilgrimage to Waukesha, Wisconsin where we were even more immersed in the movement. The pilgrimage encompassed visiting the Shrines and learning about Fr. Kentenich. We met a diverse group of people who were on the same journey and whom we now call friends. The greatest experience was when we formally told our Blessed Mother in the Exile Shrine how thankful we were for bringing us into the movement and that we would gladly be her instruments.

In 2019, our next goal was to learn even more about the home shrine. We had heard the Fenelon’s story during the pilgrimage to Waukesha and now we were ready to have our home shrine. Again, the Sanchez’ spent time educating us about it and we began discerning the title for our Blessed Mother. Over time, we put our home shrine together and we waited to decide her title. We were already praying there and just needed a title and to have it blessed. With the arrival of the COVID pandemic, we were unable to have it blessed in person. Fr. Cristobal scheduled the blessing via Zoom in May 2020. We decided to crown her “Queen Mother of Peace and Healing of the Family.” This title was important for us since we come from large families and the virus was very contagious and many people were dying. We wanted every family member to come to know our Blessed Mother and to find peace with what was happening. If they were contracted, we wanted them to ask our Blessed Mother for her intercession for healing. We crowned our Blessed Mother with a red crown. We continue to pray for the end of the pandemic and for the healing of everyone who contracted the virus, not only our family. 

Our home shrine continues to be our place of prayer where we find peace, love, and healing for ourselves and our loved ones. Many prayers have been answered through our commitment to our Blessed Mother. We continue to be grateful for our encounter with our Blessed Mother, for her love for us as individuals and as a couple. We pray for peace, healing, and the conversion of the hearts of families who do not know our Blessed Mother. The Blessed Mother is Victorious! She is a Miracle Worker! We remain devoted and faithful to our Covenant of Love!

Gina and Ric Vega, Schoenstatt Family League, Austin, TX

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Hola, somos Gina y Ricardo (Ric) Vega y vivimos en Austin.  En 2014, nos involucramos con Schoenstatt después de conocer al P. Héctor en nuestra Parroquia de St. Paul. Nos dijo que era un padre de Schoenstatt. Le dije que como joven profesional estuve involucrada en el movimiento con la Hna. Bridget y la Hna. Christa Marie. Nos invitó a la dedicación del Santuario a la que asistimos con mucha anticipación de lo que la Santísima Madre nos estaba pidiendo.  Después de ser los cuidadores del padre de Ric en Corpus Christi y de mi madre aquí en Austin, Ric y yo perdimos a ambos durante la misma semana. Ambos comenzamos a discernir en silencio dónde nos necesitaba Dios a continuación.

Durante varios años, realizamos peregrinaciones a iglesias dentro y fuera del país. En agosto de 2016, nos invitaron a asistir a un “Forta” de Schoenstatt, un retiro de parejas en Lamar. Estábamos muy emocionados y sentimos que era la Santísima Madre  quien nos llamaba. El retiro fue intenso y muy personal. ¿Era esto lo que estábamos buscando? Sí, era justo lo que necesitábamos. Como no teníamos hijos debido a nuestro matrimonio tardío, nos habíamos sentido algo perdidos. Nunca antes habíamos vivido solos en pareja en nuestra casa. Recuerde, fuimos cuidadores de nuestros padres antes y después de casarnos. El retiro abrió lugares en nuestras almas y corazones que no habíamos sentido antes como pareja. Fue íntimo, pero acogedor y divertido. Conocimos a muchas parejas maravillosas de diferentes edades que dieron testimonios sinceros. Instantáneamente, sentimos el amor que sólo una Madre puede dar. Nuestra vida en Schoenstatt no sería lo que es hoy si la pareja sentada frente a nosotros, David y Pita Sánchez, no nos hubieran abierto su corazón. ¡Sabíamos en este momento que todo esto era nuestra Santísima Madre envolviéndonos y recompensando nuestros días de cuidado a nuestros padres con este retiro sobrenatural! ¡Qué regalo!

En este momento, sabíamos que queríamos aprender más sobre el movimiento y compartir este amor que se nos mostró a nosotros. Una forma de hacerlo era en ser guardianes del santuario. Ser guardianes nos dio la oportunidad de involucrarnos en varias actividades del movimiento. Poco después, también empezamos a asistir a los Couples Time Out, retiros mensuales de un día dedicados a los matrimonios.

A principios de 2017, ya habíamos logrado nuestro encuentro con nuestra Santísima Madre y sabíamos que estábamos en el movimiento para siempre. Comenzamos nuestro Grupo de Parejas en febrero en nuestra Parroquia de St. Paul. En junio, ambos fuimos comisionados como misioneros de la MTA y compartimos nuestra MTA con nuestras familias y con pacientes en hogares de ancianos. En septiembre sabíamos que estábamos listos para ofrecernos completamente a nuestra Santísima Madre a través de la Alianza de Amor. Los Sánchez aceptaron con gratitud nuestra solicitud de aprendizaje.

Un año después, en junio de 2018, los Sánchez dirigieron una peregrinación a Waukesha, Wisconsin, donde estuvimos aún más inmersos en el movimiento. La peregrinación abarcó visitar los Santuarios y conocer al P. Kentenich. Conocimos a un grupo diverso de personas que estaban en el mismo camino y a quienes ahora llamamos amigos. La mejor experiencia fue cuando le dijimos formalmente a nuestra Santísima Madre en el Santuario del Exilio lo agradecidos que estábamos por invitarnos al movimiento y con mucho gusto seríamos sus instrumentos.

Nuestro próximo objetivo en 2019 era aprender aún más sobre el Santuario del Hogar. Habíamos escuchado la historia de los Fenelon durante la peregrinación a Waukesha y ahora estábamos listos para tener nuestro propio Santuario Hogar. Una vez más, los Sánchez dedicaron tiempo a educarnos sobre lo que era y empezamos a discernir el título de nuestra Santísima Madre. Con el tiempo, armamos nuestro Santuario Hogar y esperamos para decidir su título. Ya estábamos orando allí y solo faltaba un título y que lo bendijeran. Con la llegada de la pandemia del COVID no se pudo bendecir en persona. El Padre Cristóbal programó la bendición vía Zoom en mayo de 2020. Decidimos coronarla “Reina Madre de la Paz y Sanación de la Familia”. Este título era importante para nosotros ya que venimos de familias grandes y el virus era muy contagioso y mucha gente estaba falleciendo. Queríamos que todos los miembros de la familia llegaran a conocer a nuestra Santísima Madre y encontraran la paz con lo que estaba sucediendo. Y si se contraían, queríamos que le pidieran a nuestra Santísima Madre su intercesión para la sanación. Coronamos a nuestra Santísima Madre con una corona roja. Seguimos orando por el fin de la pandemia y la sanación de todos los que han contraído el virus, no solo de nuestra familia. Nuestro Santuario Hogar sigue siendo nuestro lugar de oración donde podemos encontrar paz, amor y sanación para nosotros y nuestros seres queridos.

Muchas oraciones han sido respondidas a través de nuestro compromiso con nuestra Santísima Madre y seguimos agradecidos por su amor por nosotros como individuos y como pareja. ¡La Santísima Madre es victoriosa! ¡Ella obrará milagros!  ¡Seguimos devotos y fieles a nuestra Alianza de Amor!

“… Jesus summoned the crowd with his disciples and said to them, “Whoever wishes to come after me must deny himself, take up his cross, and follow me.” (Mark 8:34)